Quantcast De vuelta y media: enero 2009
Cargando

miércoles, 28 de enero de 2009

En imágenes

Un inmigrante nigeriano atento, en Pamplona, a la toma de posesión de Obama. (AP Photo/Alvaro Barrientos)


Vía el oyente, una impresionante serie de fotografías titulada African Inmmigration to Europe.

lunes, 26 de enero de 2009

El racismo que no da la cara

Tendemos a reservar el calificativo de racista para aquellas personas con actitudes y comportamientos abiertamente agresivos.

Consideramos racista a quién insulta, menosprecia abiertamente o se vale de la agresión física para demostrar su desprecio al diferente.

Agresiones en el metro, cuando son grabadas por cámaras de seguridad, o linchamientos en campos de fútbol que llevan al hospital a la mitad de un equipo, son sucesos que captan la atención de los medios y a los que respondemos con rabia e inquietud.

Pero a estos sentimientos les sigue cierta tranquilidad al comprobar en la prensa que los actores de estas agresiones son personas de marcado carácter asocial, con antecedentes delictivos y cuyo odio solo necesita una excusa para convertirse en violencia.

Así el racismo queda dibujado como un fenómeno minoritario y hermanado con otros de carácter marginal. Ajeno, en definitiva, a quienes somos o podríamos ser.

Sin embargo hay otro racismo más velado, no tan marginal y con un mayor alcance. Y ese si nos toca más de cerca.

En el barómetro del CIS del pasado mes de diciembre cerca del 45% de la población encuestada manifiesta preferir vivir en una sociedad uniforme, integrada por personas con el mismo origen, cultura y religión. Frente a ellos un 43% prefiere una sociedad definida por la diferencia.

Definir mis preferencias respecto a mis vecinos y conciudadanos en función de su origen o pertenencia cultural y no a como quienes son, que piensan, que dicen, que les gusta y les disgusta es, a mi modo de ver, de todas, todas... racismo.... y a la vista del estudio publicado este mes en Science, además es relativamente normal y consustancial al ser humano.

Parece que hay una diferencia entre lo que decimos al valorar actos racistas y de discriminación y como actuamos ante ellos. Condenamos el racismo, sin hipocresía y convencidos de nuestra posición, pero al presenciar situaciones de discriminación no actuamos en consonancia... no lo valoramos como tal. No nos percatamos.

La desconfianza ante el desconocido, comparte rasgos con las fobias y tiene, como ellas, un origen en su valor adaptativo. Llevar, incluido de serie, el miedo al extraño podía garantizar la supervivencia. Por ello parece que, a la hora de la verdad, tendemos a elegir a aquellas personas con quien nos identificamos.

Esto, sin ser aplicable a todo el mundo, ni a todas las situaciones, me parece significativo por cuanto nos previene contra el sentirnos a salvo o impermeables a la tendencia a discriminar y "valorar" a los demás antes que por quienes son, por de donde son.

Ese racismo velado no sale en los medios pero a la larga es uno de los mayores obstáculos para construir una sociedad con capacidad de afrontar conflictos y desigualdades.

Imagen (bajo licencia CC): Atocha. 100 thoughts... or none (Alice Swanson)

lunes, 19 de enero de 2009

violencia de género, inmigración y cambio de legislación.

No gana uno para sustos. La clase política tiene la fea costumbre de poner más atención a los posibles titulares que a los contenidos de las medidas que proponen, y uno, que aún conserva ese infantil respeto a cuanto se anuncia de modo solemne, tiende a olvidarse de que a día de hoy es la forma y no el fondo lo que cotiza al alza.

Un ejemplo de ello es lo ocurrido la semana pasada con el plan diseñado por el Ministerio de Igualdad para combatir la creciente incidencia de la violencia machista en la población inmigrante.

Hace poco comentaba aquí que me parece que la actual ley de extranjería facilita la aparición de determinadas condiciones que están en la base de muchas situaciones de violencia machista. En concreto decía:
"La inminente reforma de la ley de extranjería debería incorporar elementos de protección que tomen en cuenta el callejón sin salida en que se puede convertir la vinculación de un permiso de residencia con el de la pareja o la ausencia de un permiso de trabajo automático para las personas reagrupadas."
Por ello me alegró sobremanera descubrir que ambos aspectos están recogidos en el texto del proyecto de la nueva ley. Se contempla la autorización automática para trabajar y, bajo determinadas condiciones, el permiso de residencia independiente.

Y, por el mismo motivo, me sorprendió, y asustó, en igual medida ver que el plan presentado esta semana por el Ministerio de Igualdad se quedaba un paso más atrás, limitando la concesión del permiso de trabajo a quienes hubieran sufrido episodios de violencia machista.

La diferencia, contra lo que pueda parecer, es muy importante.

Esperar a que una mujer haya sufrido la sucesión de episodios de violencia que suelen anteceder a la denuncia antes de facilitarle los medios administrativos para vivir con autonomía es una medida realmente cruel si se tiene la opción alternativa de dar a las personas que vienen reagrupadas por su familia, automáticamente el permiso de trabajo y con ello los medios para evitar la dependencia económica y para potenciar la autonomía de estas mujeres.

O dicho de otro modo, mejor que curar la herida es prevenir que esta ocurra.

Al final, sospecho (y confío) que todo será un error fruto de las prisas por presentar un plan y la falta de coordinación entre ministerios. Espero que, en este tema, prevalezca lo expuesto en el proyecto de modificación de la ley de extranjería.

Con todo me sumo a las críticas que se han lanzado contra el plan por mantener la posibilidad de expulsar de España a un mujer que denuncie a su agresor, pero no consiga una sentencia condenatoria. Nadie debería tener que decidir entre el miedo a volver a casa o el miedo a ser expulsada.

Imagen (bajo licencia CC): you do not belong here anymore (rosiehardy)

jueves, 15 de enero de 2009

De cayucos, cifras y más cifras

Esta semana el Gobierno hacía balance de su política para frenar la inmigración "irregular" y la llegada de cayucos a las costas canarias.

El número de personas que consiguió llegar se redujo un 26,4%, por lo que el balance ofrecido a los medios ha sido, no podía se de otro modo, positivo.

Sin embargo dicha valoración da la espalda a otras cifras menos amables.

El número de personas que murieron durante ese trayecto por mar hacia la deseada Europa, o por efecto del mismo, aumentó un 14%. Y esto es así teniendo solo en cuenta los números oficiales, que se ciñen a contabilizar aquellas personas de quienes no se tiene más remedio que dar cuenta: aquellos de quienes se tiene el cadáver. No se tiene en cuenta aquellos que quedaron durante la travesía. Se ignora a quienes el mar arroja a las costas de otros países.

Las cifras de algunas organizaciones multiplican por diez los datos del Gobierno, llegando a las 450 personas cuyas ambiciones que truncaron en el mar.

El baile de cifras es obsceno, como lo es obviar a quienes han perdido la vida en el camino a la hora de valorar el éxito de la política de control de fronteras.

Han hablado de lo mismo: J.M. Pardellas. Invisibles para el Ministerio del Interior

Actualización 22/01: Algunos datos más en la misma línea.


Imagen (Bajo licencia CC): Ocaso en Maspalomas (R.Duran)

miércoles, 14 de enero de 2009

Gaza duele

No comprendo el inmovilismo internacional ante los conflictos bélicos, y aún menos ante el genocidio y la demostración de desbocada violencia que Israel está llevando a cabo en Gaza.

Gaza duele especialmente. Duele porque se ceba con una población aislada, hacinada y desprotegida. Duele por la desigualdad de medios y de posibilidades. Duele porque la comunidad internacional sigue el juego a Israel aún cuando éste no ha hecho el menor caso a las resoluciones de la ONU.

Duele porque desgarra imaginar la impunidad de quienes ejercen la violencia como forma de política con sus vecinos. De quienes se obcecan por construir su realidad por oposición a quienes les rodean, por confrontación con sus vecinos, por eliminación de quienes les incomodan.

Gaza duele...

Manifestación bloguera por la Paz en Palestina

martes, 13 de enero de 2009

inmigración y convivencia: retos para 2009

El cambio de año tiene un punto simbólico de paso de página que incita a pararse a mirar adelante anticipando lo que está por venir.

2009 promete ser un año cargado de retos para fenómenos como las migraciones y la convivencia intercultural y es que la situación económica va a condicionar enormemente la evolución de los mismos.

La vulnerabilidad ante el desempleo y el riesgo de exclusión social de muchas personas inmigrantes son mayores al contar con una menor red de apoyo, estar ocupadas en algunos de los sectores laborales más afectados y disponer de menor seguridad laboral.

Además, a las dificultades asociadas a la situación económica y sus correlatos laborales, hay que sumarle los ya mencionados e inminentes cambios en varias leyes (la de inmigración y la de asilo), las próximas elecciones europeas, vascas y gallegas o el aumento de los conflictos bélicos, del hambre y las enfermedades en muchos países.

Sin embargo me gustaría detenerme en otra cuestión no tan obvia. A lo antes planteado habría que sumar uno de los, a mi parecer, mayores retos que asoman en el horizonte, y que aún estando más o menos latente en los últimos tiempos, podría verse precipitado por la crisis económica.

Me refiero a la aparición y crecimiento de ideologías populistas que utilicen a la inmigración como chivo expiatorio dificultando, y condicionando en un futuro, la convivencia intercultural.

En un entorno marcado por las limitaciones en los recursos (económicos, laborales, sociales, etc...) la frustración de quienes han perdido o no consiguen acceder a los mismos puede volcarse en aquellas personas a quienes se ha venido, directa o indirectamente, cuestionando su legitimidad para disponer de los mismos.

Ante semejante riesgo cabe por un lado mantenerse alerta frenando su aparición, y por otro trabajar, más de lo hecho hasta la fecha, en la convivencia y en la prevención de la exclusión de unos y otros grupos.

Es importante también vigilar aquellos discursos públicos y actuaciones que trasmiten a quienes ha participado en la creación de la época de bonanza que no forman parte de esta sociedad. De las lecciones a aprender de nuestro entorno europeo una de las más relevantes es que el choque entre las necesidades materiales (que no permite cambiar de entorno) y la animadversión social (que hace deseable dicho cambio, genera aislamiento y trasforma la convivencia en una tensa cohabitación.

Imagen (bajo licencia CC): Reveillon (Fabio Raphael)