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martes, 3 de febrero de 2009

Mirar de frente al conflicto o mirar a otro lado: Adiós al SEMSI

La interculturalidad tiene mucho de reto. El conflicto, más allá de nuestros deseos, es parte de la convivencia en la misma medida que la afinidad o la amistad. Pero que exista no significa que no se pueda afrontar y superar. Obviar el conflicto, esconderlo o arrinconarlo es hacer un flaco favor a la convivencia.

La necesidad de mirar de frente el conflicto es una de las importantes premisas que aprendí de personas vinculadas al SEMSI, el Servicio de Mediación Social Intercultural que ha funcionado en el Ayuntamiento de Madrid durante los últimos 11 años y que, sorprendentemente ha sido cerrado el pasado día 31 de enero.

El SEMSI ha sido un programa pionero que, en buena parte por su relación con la Universidad, ha sabido construir una base conceptual y una solida metodología de intervención capaz de trabajar con éxito sobre algo tan poliedrico como la convivencia intercultural.

Además, sin dejarse deslumbrar por la utopía, han demostrado un firme compromiso con la construcción de una sociedad futura plural basada en el compromiso de quienes aquí estaban y de quienes aquí han llegado.

El Ayuntamiento de Madrid, cuyo Alcalde describía el SEMSI como un signo de identidad de la ciudad, ha decidido prescindir del mismo. Los motivos son opacos y las excusas están huecas. Se dice que se ha creado un nuevo servicio que sustituye al anterior... pero ese nuevo servicio lleva ya varios años funcionando y, antes que un servicio alternativo, ha venido siendo un servicio complementario.

No conozco las razones, y no soy el único. Carlos Gimenez, ex-director y verdadero motor del Servicio, firma junto a la que ha sido directora los últimos años, Fadhila Mammar una carta de despedida que recoge su sorpresa y frustración ante tan sorpresivo final.

Las experiencias de países de nuestro entorno son clarificadoras. El tiempo no acaba con el conflicto sino que, cuando no se interviene y se afronta de cara, tiende a enraizar las dificultades, los guetos y los sentimientos de exclusión.

En tiempos como los que vienen no parece muy lógico renunciar a las herramientas de que se dispone para que la situación económica y laboral no acreciente los problemas de convivencia.

Confío, de verdad, en que frente a la capacidad de mirar de cara al conflicto y normalizarlo, no se haya optado por mirar a otro lado.

Manifiesto de apoyo de diversas organizaciones sociales.

Imagen (bajo licencia CC): frawis

4 comentarios:

migramundo dijo...

Claro que se ha optado en mirar para otro lado... económico. Hay que ahorrar, compañero. ¿Y qué mejor cosa que hacerlo con aquello que no tiene un peso social específico? Como defensor de la solución de los conflictos de forma dialogada, lamento, como tú, semejante pérdida. Unha aperta.

JLuis dijo...

Pues si... eso parece... aunque me pregunto, a la larga, que saldrá mas caro.

siempre es un placer tenerte por acá Guillermo. Un abrazo

derribandomuros dijo...

Y lo q te rondaré morena. Los que renovamos convenio este añño estamos con los huevecillos por corbata. Lo social no se ve como una inversion o como algo rentable sino como un gasto. El hecho de que haya centros de atencion especificos o servicios de meciacion o proyectos de insercion laboral es usado para lanzar datos numericos y cortar lazos de inauguracion (vease el caso de los CASI y CEPI en Madrid).
Lo dicho, q este año a las personas q nos dedicamos a os coial y renovamos proyecto se nos va a reconocer por el nudo q llevamos en la garganta a pesar de no llevar corbata.

JLuis dijo...

Pues si. Entre la presión de las empresas de servicios, la privatización de servicios y la losa de la renovación de los proyectos esto es un sin vivir...

Un abrzo