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lunes, 19 de enero de 2009

violencia de género, inmigración y cambio de legislación.

No gana uno para sustos. La clase política tiene la fea costumbre de poner más atención a los posibles titulares que a los contenidos de las medidas que proponen, y uno, que aún conserva ese infantil respeto a cuanto se anuncia de modo solemne, tiende a olvidarse de que a día de hoy es la forma y no el fondo lo que cotiza al alza.

Un ejemplo de ello es lo ocurrido la semana pasada con el plan diseñado por el Ministerio de Igualdad para combatir la creciente incidencia de la violencia machista en la población inmigrante.

Hace poco comentaba aquí que me parece que la actual ley de extranjería facilita la aparición de determinadas condiciones que están en la base de muchas situaciones de violencia machista. En concreto decía:
"La inminente reforma de la ley de extranjería debería incorporar elementos de protección que tomen en cuenta el callejón sin salida en que se puede convertir la vinculación de un permiso de residencia con el de la pareja o la ausencia de un permiso de trabajo automático para las personas reagrupadas."
Por ello me alegró sobremanera descubrir que ambos aspectos están recogidos en el texto del proyecto de la nueva ley. Se contempla la autorización automática para trabajar y, bajo determinadas condiciones, el permiso de residencia independiente.

Y, por el mismo motivo, me sorprendió, y asustó, en igual medida ver que el plan presentado esta semana por el Ministerio de Igualdad se quedaba un paso más atrás, limitando la concesión del permiso de trabajo a quienes hubieran sufrido episodios de violencia machista.

La diferencia, contra lo que pueda parecer, es muy importante.

Esperar a que una mujer haya sufrido la sucesión de episodios de violencia que suelen anteceder a la denuncia antes de facilitarle los medios administrativos para vivir con autonomía es una medida realmente cruel si se tiene la opción alternativa de dar a las personas que vienen reagrupadas por su familia, automáticamente el permiso de trabajo y con ello los medios para evitar la dependencia económica y para potenciar la autonomía de estas mujeres.

O dicho de otro modo, mejor que curar la herida es prevenir que esta ocurra.

Al final, sospecho (y confío) que todo será un error fruto de las prisas por presentar un plan y la falta de coordinación entre ministerios. Espero que, en este tema, prevalezca lo expuesto en el proyecto de modificación de la ley de extranjería.

Con todo me sumo a las críticas que se han lanzado contra el plan por mantener la posibilidad de expulsar de España a un mujer que denuncie a su agresor, pero no consiga una sentencia condenatoria. Nadie debería tener que decidir entre el miedo a volver a casa o el miedo a ser expulsada.

Imagen (bajo licencia CC): you do not belong here anymore (rosiehardy)

4 comentarios:

June Fernández dijo...

En SOS Racismo estamos muy preocupadas por este tema. El pasado sábado organizamos una jornada de formación interna para analizarlo. Encontramos que las limitaciones que impone la Ley de Extranjería están detrás de la mayor parte de los problemas: miedo a denunciar, dependencia administrativa y económica hacia el agresor...

Como ocurre con la trata, no se puede supeditar la protección a una víctima (aunque sea presunta) de violencia machista a que denuncie. Con todo lo que denunciar implica. Creo que tendría que haber otros mecanismos, como que ciertos profesionales (enfermeras, trabajadores sociales...) corroboren que existen indicios serios de malos tratos.

Por otro lado, en SOS estamos muy preocupadas con que tanto el Gobierno central como el vasco dediquen campañas específicas a las inmigrantes. Creemos que contribuye a estigmatizar a las inmigrantes y a desviar la atención, a que la gente autóctona piense que el problema ya no va con "nosotros", sino con los "otros"; esos salvajes que matan a sus mujeres. Creemos que la clave es impulsar campañas inclusivas (en varios idiomas, con una distribución que llegue a lugares como locutorios, con imágenes con las que ellas también se identifiquen) pero no específicas.

JLuis dijo...

Coincidimos June.

Yo creo que la propuesta de ley, en este ámbito, va a acabar con algunas de esas limitaciones de la ley actual.

Aunque te confieso que me queda la duda de si dar automáticamente el permiso de trabajo se ha hecho pensando en criterios de mercado de trabajo antes que en prevenir las situaciones de violencia.

Por otro lado, yo distinguiría entre las "campañas específicas", entendidas como publicidad y actuaciones en los medios, de las actuaciones y medidas específicas.

Creo que estas últimas se han demostrado necesarias. Cambios de legislación, formación de profesionales relacionados, actuaciones de acompañamiento...

Respecto a las campañas en los medios estoy de acuerdo vosotras. No hacen más que estigmatizar y generar la falsa ilusión de que el problema de la violencia es fundamentalmente de "ellas", las extranjeras.

un abrazo

June Fernández dijo...

Estamos de acuerdo, José Luis. El problema es que convocan ruedas de prensa para anunciar esas actuaciones, así que terminan también en los medios. Al menos es lo que ha pasado con la campaña de Asuntos sociales del Gobierno vasco.

JLuis dijo...

Así es, Gracias June