La reforma de la ley de extranjería y la crisis económica
Se avecina una nueva reforma de la Ley de Extranjería, y aunque ya estábamos avisados, me pregunto si llega en el mejor de los momentos.
La incertidumbre económica que copa titulares y desvelos puede dar la perfecta cobertura a una reforma legislativa de corte restrictivo que limite las oportunidades para una vida digna de las personas inmigrantes.
El Gobierno lleva días repitiendo que la reforma será "limitada y concreta". Tratan así de poner coto a las ansias "reformistas" de quienes intentan pescar en río revuelto.
Sin embargo puede ser buena idea tratar de concretar que es lo que cabe esperar de esta reforma, para así poder identificar si se ha cedido a la presión y en que se ha cedido.
En principio parece que la reforma afrontará los siguientes aspectos:
- Por un lado incorporará las modificaciones impuestas por el Tribunal Constitucional. Éstas obligan a eliminar los límites que la ley en vigor pone a las personas inmigrantes en situación irregular en la práctica de derechos fundamentales como los de asociación, sindicación, etc.
- En la misma linea se incorporará la normativa comunitaria desarrollada durante los últimos años. Aquí se sitúa la anunciada ampliación de los plazos de reclusión de las personas inmigrantes de los 40 días actuales a los 60 actuales derivada de la llamada directiva de la vergüenza.
Parece que dicha directiva también va a obligar a cambiar el periodo máximo de tiempo que una persona expulsada de España tiene que esperar antes de poder regresar. Actualmente en España, para determinados casos, dicho periodo es de diez años. La normativa europea va a obligar a reducirlo a cinco años.
- También, y de cara a facilitar el voto de las personas inmigrantes en las elecciones municipales, se precisa incorporar alguna modificación en la ley de extranjería. En este punto confieso que me pierdo. Lo que leo al respecto no me parece muy diferente de lo que actualmente ya se recoge.
- Otro de los ámbitos que, parece, va a sufrir modificaciones es el relativo a la reagrupación familiar. Por un lado se va a limitar la posibilidad de que las personas puedan traer a sus padres, y por otro se va a facilitar el permiso de trabajo automáticamente a las parejas e hijos reagrupados. En otras palabras el derecho a vivir con los tuyos queda condicionado a la condición de trabajador/a.
Hasta aquí lo que se ha venido anunciando.
Aspectos como la eliminación del arraigo social como vía de regularización, la creación de centros de menores en países de transito, la limitación en el acceso a la sanidad; la prohibición de realizar regularizaciones o el famoso contrato de integración son puntos que otros partidos han demandado en repetidas ocasiones y que, aunque parece que no tienen posibilidades de prosperar, seguro vuelven a poner sobre la mesa.
En definitiva, lo esperable es una reforma que, aún tocando algún elemento de fondo, no supone un cambio sustancial en la normativa. Sin embargo la actual coyuntura económica ya ha conseguido monopolizar los comentarios respecto a la reforma dando motivos para temer cambios de última hora.
(Actualización 02/10/09): Según dijo ayer el ministro la intención es que la reagrupación familiar de ascendientes no se pueda realizar antes del 5 año de residencia legal.
(Actualización 06/10/09): Vía Puntos Suspensivos llego al comunicado de SOS racismo respecto a la reforma. No se puede decir mejor ni dejando tan claro el fondo del problema.
Imagen (Bajo licencia CC): facing the storm (http://www.flickr.com/photos/tonivc/723666759/)















