En Europa, estamos tan centrados en analizar los efectos de los movimientos migratorios en nuestras sociedades, economías o identidades que olvidamos con demasiada frecuencia mirar las consecuencias de la emigración en el desarrollo de los países de origen.
Unas consecuencias, las de la emigración, que distan de ser siempre positivas y cuyo análisis habría de ocupar un papel central en un abordaje del fenómeno migratorio que no se limite a buscar los beneficios de fronteras para dentro.
Este es el motivo por el que el Comité Económico y Social Europeo, órgano consultivo de la UE, acaba de emitir el Dictamen: "Migración y desarrollo: oportunidades y retos" (pdf) que recoge una serie de indicaciones para conciliar los intereses de los gobiernos europeos con el desarrollo de los países de procedencia de la población inmigrante.
Confieso, en primer lugar, que me revela un texto apoyado en el papel de las personas inmigrantes como principales agentes de desarrollo. En su descargo hay que señalar que a día de hoy esto ya es así: las remesas enviadas por los inmigrantes a sus países suponen cinco veces la cuantía de los fondos destinado a la ayuda al desarrollo.
Por otro lado el texto recoge aspectos intersantes como la búsqueda del equilibrio entre prevenir la fuga de cerebros y aprovechar las aportaciones de las remesas; el análisis de los efectos poblacionales de las migraciones tanto en los países de destino como en los que ven partir a sus mejores exponentes, a sus jóvenes, a sus emprendedores; o las directrices a seguir para que el desarrollo encuentre su lugar en el desarrollo de las políticas migratorias de los países de destino...
Un texto, ademas, que frente a los planteamientos carcelarios que defienden los llamados, cada vez más eufemísticamente, "países de acogida" que conforman Europa plantea la necesidad de unas políticas de caracter integrador y que fomenten la ciudadanía.
Os dejo tres ejemplos de lo que, de la mano de sus organos consultivos, a buen seguro está sobre los escritorios de quienes estos días venden tormentas a precio de saldo:
Para que las economías menos desarrolladas puedan beneficarse en mayor medida del crecimiento económico inducido por la globalización, convendría prestar mayor atención a la libre circulación de personas
No obstante, la regularización de los inmigrantes sin papeles sigue siendo una exigencia humana, así como una necesidad económica y social.
Y por último
La política comercial y la de seguridad no deberían menoscabar los esfuerzos en favor del desarrollo de políticas de migración y desarrollo.
Imagen bajo licencia CC: vancouver 410 (http://www.flickr.com/photos/ricksflicks/382745900/)