Quantcast De vuelta y media: Una verdad gruesa y sin matices
Cargando

martes, 6 de mayo de 2008

Una verdad gruesa y sin matices

dark side moon (http://www.flickr.com/photos/wvs/248836009/)Hoy me vendría muy bien ser capaz de recordar algún ejemplo de dignidad. Una historia capaz de plantar cara a esa verdad, gruesa y sin matices, que se confirma cada vez que los distintos estados y organismos internacionales dan la espalda a aquellos pueblos que están atascados en los lodos de la historia.

Esta tarde he acabado una novela que transcurre durante y después de un conflicto bélico: Las dudas y falta de apoyo internacional; Las mentiras y el doble discurso; las expectativas recurrentemente truncadas sobre el posicionamiento de las potencias "afines" y la utilización, moralista o bélica, de los entonces perdedores...

En este caso el conflicto era la guerra civil española, pero las dudas, ambiguedades y el abandono internacional que, durante y después, sufrió la España republicana no son muy distintas de las que hoy sienten en carne propia el pueblo saharaui (¿verdad Alicia?, ¿verdad Salek?),o la población palestina, o tantas y tantos colombianos (¿verdad compañeros?), ...

La ficción de la novela se apoya en decenas de historias concretas. Historias como las que definen hoy la vida de quienes viven en países aislados en sus conflictos. Historias como las que narran quienes llegan a España hoy a solicitar asilo.

Hoy me vendría muy bien ser capaz de recordar algún ejemplo de dignidad. Una historia capaz de plantar cara a esa verdad, gruesa y sin matices, que se confirma cada vez que los distintos estados y organismos internacionales dan la espalda a aquellos pueblos que están atascados en los lodos de la historia.

No tendréis ninguna a mano, ¿verdad?

Imagen bajo licencia CC: dark side moon (http://www.flickr.com/photos/wvs/248836009/)

4 comentarios:

algarabia dijo...

Cuesta encontrar ¿verdad? Pero haberlas haylas.
Se me ocurre, por ejemplo, y una vez más, la parroquia de Entrevías, que ha acogido a las familias bolivianas que se quedaron en la calle tras el derribo de Cañada Real:
http://cristaljar.blogspot.com/2008/04/perro-flaco-domingo-indignante-27-4.html
O la acogida que brindaron en Chile a los refugiados palestinos iraquíes que ese país a ha aceptado (como aquí, vaya).
La cara más siniestra quizá sea Reino Unido o la actual reunión de eurócratas y ególatras para consensuar (léase endurecer) las normas de emigración, de la que no va a salir nada bueno, pero de eso ya tendremos tiempo de hablar, por desgracia.

Un abrazo

Guillermo Pardo dijo...

Se venga de donde se venga, las historias de las personas son a menudo muy similares, seguramente porque sufrimiento, hambre, dolor, angustia, persecución y tantos otros sustantivos similares no conocen procedencias, ni etnias ni nada que se les parezca. Saludos.

Daniel Mercado dijo...

No tengo ninguna a mano, pero creo que la dignidad se gana cuando se la otorga, cuando se la reconoce. Y eso de alguna manera lo intentamos hacer cada día. Nuestra propia dignidad se juega en la de los demás.

Jluis dijo...

Haylas algarabía, pero no te resulta curioso que las historias de compromiso y solidaridad suelen ser individuales,o grupales, a lo sumo... mientras que el mirar a otro lado suele primar en la respuesta política?.

Si Guillermo, y las respuestas políticas también tienden a repetirse al margen de dondes y comos.

Si Daniel aunque yo ayer acabé preguntándome si la dignidad no sería el consuelo de los desheredados. Yo, personalmente,la tengo sobrevalorada y lo se... pero no entiendo el desprecio de algunos por ella mas que si la toman como un instrumento... no se si me explico.