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sábado, 3 de mayo de 2008

El primero de mayo

El Primero de Mayo es, o debería ser, una fecha para recordar que la dignidad en el trabajo, antes que obtenerse, se ha conquistado; que los derechos y garantías, que tan normales nos parecen, costaron más sangre que sudor.

Y sobre todo es, o debería ser, un día para recordar que la línea que delimita la explotación aún tiene la pintura fresca.

Sin embargo, parece que la memoria flaquea cuando en las esquinas más, o menos, oscuras de nuestras calles florece de nuevo la explotación laboral y aumenta la falta de garantías. Cuando en los cruces de carreteras, plazas o estaciones de nuestras ciudades, se eligen a dedo a quienes hoy van a tener la suerte de trabajar y cuando a los fallecidos en accidente laboral se les quita el mono de trabajo para no manchar el nombre de la empresa que hay bordado en el bolsillo.

Creo que el Primero de Mayo debería servir para mirar más hacía a atrás, al pasado, y para mirar más alrededor, al presente. Debería servir para denunciar que, de nuevo, los más débiles, los que menos apoyos tienen, son quienes mayor precio pagan.

Salarios que no se pagan, horarios que se extienden más allá de lo pactado, condiciones imposibles de creer y valoraciones aún más inconcebibles. Acuerdos verbales que se lleva el viento; amenazas y acusaciones como todo finiquito. Humillaciones, vejaciones y silencio que se amparan en una única condición: Que una persona sin permiso de trabajo en España no es un/a trabajador/a... es otra cosa.

Imagen bajo Licencia CC: Work and Unity (http://www.flickr.com/photos/drp/34988312/)

4 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Sí, es otra cosa, es un instrumento para conseguir un fin y no una persona. Así son tratados los trabajadores del nivel bajo, donde los inmigrantes están instalados.
Más horas de trabajo, más accidentes de trabajo, más movilidad, más precariedad y menos derechos y salario.

Los sindicatos tendrían que hacer también examen de conciencia. Se ha tragado mucho y se sigue tragando.

Salud y República

Isaac González Toribio dijo...

El desapego popular a las manifestaciones del primero de mayo es, por desgracia, un síntoma de los tiempos que vivimos. Yo estuve en la de A Coruña y éramos cuatro gatos... Saludos

migramundo dijo...

Sí, eso de mirar está muy bien, siempre que se no mire para otro lado, como suelen hacer. Saludos, compañero.

Jluis dijo...

Así es, se percibe una cierta indiferencia por lo que fue el centro de la lucha obrera. Una indiferencia que invisiviliza a quienes hoy ocupan los peldaños más bajos.

Gracias y un abrzo a todos