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jueves, 15 de mayo de 2008

Derechos Humanos

De la mano de Bloggers Unite y AI me sumo a la iniciativa convocada para hoy: escribir una entrada centrada en los Derechos Humanos.

Yo, personalmente hace tiempo que no me sentaba a releer el texto de la Declaración Universal. Os recomiendo hacerlo.

A fuerza de encontrarlas impresas en camisetas, posters o titulares, esas dos palabras: "Derechos Humanos" se han convertido en parte de la decoración de nuestra sociedad, en los apellidos habituales de escenarios que nos son cotidianos.

Y sin embargo el texto, releído hoy, me lleva a plantear una pregunta ¿Quiénes son los protagonistas,... los actores principales en la defensa de los Derechos Humanos?, o dicho de otro modo ¿llevan impresas en sus camisetas esas dos palabras quienes realmente luchan día a día por su defensa?

Sin restar mérito a quienes, hoy y aquí, desde la sociedad civil, los medios de comunicación o el desempeño profesional, dedican su esfuerzo a recordar la fragilidad del respeto a los Derechos Humanos, hay un importante número de personas cuya actitud vital, también hoy y aquí, supone afrontar el reto de hacer efectivos, día a día y en carne propia, esos derechos.

Hay quienes luchan por salir a la calle y desplazarse libremente por un país, simplemente venciendo el miedo a hacerlo sin esos "papeles" en el bolsillo. Quienes resisten la presión y el tiempo de espera sin ceder en su búsqueda de un reconocimiento jurídico y una protección legal. Quienes se niegan al desarraigo y a la soledad. Hay quienes defienden el derecho a pensar libremente haciendo precisamente eso, pensar libremente. Quienes rechazan renunciar a su pasado por contentar al vecino. Hay quienes se niegan a asumir la falta de dignidad y se revelan día a día buscando un mejor futuro. Quienes no aceptan tener que renunciar a nada por el simple echo de haber nacido en un país con menos oportunidades.

Y esas personas, que ni se reconocerían a si mismas como defensoras activas de los Derechos Humanos ni llevan camisetas con esas dos palabras, sin embargo son quienes día a día las llenan de contenido.

Vía: Islas Cíes blog

5 comentarios:

June Fernández dijo...

Completamente de acuerdo. Justo me has pillado pensando en poner un subtítulo en la cabecera de mi blog, e iba apelar a la defensa de los derechos humanos. Me pregunto si será frivolizar...

Por aportar algo más, te cuento dos cosillas relacionadas con el tema en las que he estado pensando:

- A cuenta de un curso sobre multiculturalismo y feminismo, nos preguntamos, ¿es la carta universal de derechos humanos eurocéntrica? ¿Habría que revisarla para que sea más inclusiva? Aunque me parece interesante pensarlo, creo que también es peligroso, porque cierto relativismo cultural permite legitimar vulneraciones claras a los derechos humanos...

- En la manifestación anual de SOS Racismo-Bizkaia, centramos el discurso en la idea de que, si emigrar es un derecho, ¿por qué no se reconoce el derecho a inmigrar? ¿Se puede salir pero no entrar?

dreig.eu/caparazon dijo...

Hola José Luis. Cuánto tiempo...
Te he enlazado en un meme que creo que puede interesarte: http://www.dreig.eu/caparazon/2008/05/17/meme-passion-quilt-la-imagen-que-con-mayor-pasion-querria-transmitir/

Un saludo

Antonio Álvarez del Cuvillo dijo...

June,

Yo sí creo que la carta universal de derechos humanos tiene un sesgo eurocéntrico, pero eso no necesariamente tiene que quitarle virtualidad. En mi opinión, se trata de una expresión concreta, en un tiempo y lugar determinado (y en la sociedad moderna), de un valor universal pero muy abstracto que sería la "dignidad humana". Lógicamente, el derecho al juez ordinario predeterminado por la ley o a la seguridad social pueden carecer de sentido en una minúscula sociedad de cazadores-recolectores relativamente aislada; igualmente, el derecho al trabajo puede tener poco sentido en las economías precapitalistas. Los derechos de autor son algo desconocido para el folklore tradicional.

Esto apunta a que las formas concretas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos no son eternas e inmutables sino una determinada adaptación de la dignidad humana a un momento concreto. Lo que pasa es que el mundo moderno hasta cierto punto ha llegado a cubrirlo casi todo. Desde luego, todos los sitios donde los Estados-nación son poderes operativos. Quizás exageremos demasiado a veces la diferencia cultural de personas que están inmersas en procesos muy similares a los nuestros.

En cualquier caso, cualquier punto de partida ha de ser sociocéntrico. Nadie somos seres neutros que venimos de la nada, venimos de un contexto. Aunque los Derechos Humanos cumplen una función importante de "mínimo innegociable", tampoco hay que sacralizar radicalmente sus formas concretas de manifestación. Tal vez sí, tal vez no, habrá que estar abiertos a percibir la realidad de un modo amplio antes de trabajar sobre ella. Son muy importantes las formas concretas que tenemos de concretar y de expresar la dignidad humana, pero finalmente creo que debe ser éste valor en cada contexto concreto y en nuestra vida concreta donde pongamos el énfasis y no en las fórmulas en las que se encarna. De lo contrario, algún día podríamos encontrarnos defendiendo una cáscara vacía.

Con esta (cierta) apertura, compatible con una opción radical por los derechos humanos y sobre todo por el espíritu que los anima, podíamos pensar qué derechos concretos están planteando problemas concretos en su adaptación a contextos diversos. Pero no tanto como un cuestionamiento abstracto de la propia carta, que podría tirar piedras sobre nuestro propio tejado.

Jluis dijo...

Coincido con Antonio, y en ese sentido es que la relectura de la Declaración me parece importante.

No como un dietario o una sucesión de eslóganes, sino como un texto con un espíritu y unas ambiciones que tenemos que respetar, perseguir y saber reconocer en lo cotidiano.

Gracias y un abrazo

Anónimo dijo...

El artículo “La Prensa que he vivido” de Enrique Maceira, publicado por la Academia Nacional de Periodismo de la Argentina justifica la condena de todos los represores argentinos, porque en este trabajo “periodístico”, Enrique Maceira revela el odio hacia los derechos humanos y su amor por la represión y los represores, al igual que su adhesión a todas las dictaduras. De igual manera pensaban y piensan los represores. Recuerden una frase de los represores: "La letra con sangre entra". Siempre difundieron su odio hacia el pueblo y hoy se quejan porque se recuerde el pasado y se ponen en víctimas. Los conceptos de Enrique José Maceira justifican las condenas a los militares. Un personaje siniestro, de una bajeza moral inimaginable, que se enriqueció a costa de todos las entidades que administró y fundió. Pero no deja de ser lamentable que la Academia Nacional de Periodismo haya publicado semejante barbaridad, esto da cuenta del poco valor de esta academia.
Ver: www.academiaperiodismo.org.ar/publicaciones/ANP_Maceira.pdf