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sábado, 1 de marzo de 2008

Persecución por género y asilo

Ahora que, de un modo tan oportunista como triste, los políticos suman a su mensaje la necesidad de combatir la violencia de género y sus cimientos culturales, vale la pena recordar la campaña promovida por CEAR Euskadi para que se reconozca de un modo efectivo la persecución por motivo de género como motivo de asilo

Hace años, muchos, en un país del golfo pérsico una joven volvía a casa cuando fue secuestrada por un vecino del mismo pueblo. Tras el cautiverio se "celebró" la boda. Los derechos que había "adquirido" durante su retención pesaron más que la opinión de la mujer y su familia.

Quizá no fuese algo habitual y quizá, como después se vio, el hombre tuviese un carácter marcadamente antisocial, violento y marginal, pero el caso es que la patriarcal legislación de su país no fue capaz de proteger de las palizas, encierros y vejaciones a estas mujer.

Años después su hermano, residente en España, consiguió, a cambio de infringir las normas de su país y sacrificar sus posibilidades de volver a el, traer a esta mujer.

Su cuerpo tenía las secuelas de lo impensable y la tensión de la eterna desconfianza. En su mirada la derrota y sumisión fueron poco a poco apartándose para permitir el regreso de un cierto brillo de dignidad.

Hace dos años y medio se convirtió en la primera persona a quién España concedió la protección del estatuto de refugiada por motivo de la violencia de género.

Se hizo una rueda de prensa y apareció en los medios. Pero se olvidaron de reconocer que el mérito de abrir esa puerta la tuvieron ese hermano y su familia, tan luchadores como pacientes; tan similares en su modo de encarar la adversidad como distintos eran sus países de origen. Confío en que sigan bien.

Hoy ya necesitaríamos la segunda mano para contar las personas que, sufriendo algún tipo de persecución por género, se han beneficiado en España de una protección que sus países no les brindan.

Sin embargo se echa en falta un posicionamiento claro y una actitud de promoción internacional de la defensa del derecho de asilo ante situaciones de persecución por género. Esto es lo que se pide desde CEAR Euskadi con la campaña No Entra.

Las sociedades y sus retos cambian con el tiempo y es una virtud saber reaccionar para hacerles frente. Sería una virtud reconocer, más allá de la palabra, que acabar con las desigualdades de género y sus sangrientas consecuencias es uno de los grandes retos de nuestro tiempo.


Imagen bajo licencia CC: Escape (http://www.flickr.com/photos/galinette/2091176475/)

1 comentario:

June Fernández dijo...

No conocía ni la campaña ni la legislación sobre ese asunto. Gracias.