Quantcast De vuelta y media: Conozco a una mujer
Cargando

sábado, 8 de marzo de 2008

Conozco a una mujer

Conozco a una mujer cuyo derecho a decidir cuenta con varias hipotecas. Una mujer que ha de pagar un elevado interés por sentir y emocionarse. Que acepta cargos que no son suyos.

Es una mujer que esboza una sonrisa cuando escucha hablar de conciliación familiar, de igualdad de oportunidades, de cualificación, de respeto o de integración.

Una mujer cuya identidad como persona ha sentido peligrar ante comentarios, insinuaciones, propuestas o viles coacciones.

Conozco a una mujer que sufre la distancia en el brillo de los ojos mientras sus labios optan por la sonrisa. Una mujer que en ocasiones es sumisa y resignada, pero en otras, las mas, es aliento y soporte.

Una mujer a la que los retratos familiares de la cartera pesan como la culpa. Una mujer que nunca ha llegado a estar del todo acá, pero cuya presencia es aire puro.

Conozco a una mujer que trata de definir su espacio al margen de casillas, ismos y reglas escritas. Que sabe que las palabras son poco útiles para atrapar una realidad que tiende a escurrirse entre los dedos

Es una mujer que sufre de soledad y desprotección, de responsabilidad y esperanza. Que que se da más de lo que se reserva.

Conozco a una mujer, la mujer inmigrante, que no se si se sentirá aludida hoy día de la mujer trabajadora. Espero que así sea.

imagen bajo licencia CC: Reshaping her wings (http://www.flickr.com/photos/seraphimc/119725725/)

5 comentarios:

Guillermo Pardo dijo...

Yo, como tú, también tengo dudas de que esa mujer se sienta aludida. Me temo que eso del día de la mujer trabajadora es una "celebración" de andar por casas occidentales. Saludos.

Alicia dijo...

Estupendo post amigo.Más que una celebración es un día a recordar, no sólo a mujeres occidentales, sino para todas aquellas mujeres invisibles que necesitan de nuestra solidaridad y apoyo.
Un saludo JLuis.

Isaac González Toribio dijo...

Mujer trabajadora e inmigrante. Un doble peso muy difícil de llevar. Pero cuando conoces a esas mismas mujeres en sus países de origen, sabes de su entereza, de su capacidad de lucha, de su entrega, entonces confías en que también aquí, en la insolidaria e injusta Europa, van a ser capaces de salir adelante. Seguro. Un saludo

June Fernández dijo...

Como dice Alicia, son mujeres invisibles a las que hay que apoyar especialmente. Como doble y triplemente discriminadas, son especialmente vulnerables. Pero no porque sean sumisas o dependientes, como marca el estereotipo. En Euskadi son más las mujeres que inician solas el proceso migratorio y luego repatrian a su familia que los hombres que hacen lo mismo.

Dentro de un especial sobre el día de la mujer que publiqué el domingo, entrevisté a una mujer inmigrante con mucho que decir. Te invito a que lo leas, es muy breve: http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/escala/social/estamos/debajo/hombres/inmigrantes/elpepiesppvs/20080309elpvas_10/Tes
Como sabes, es una realidad que me interesa especialmente, y que procuro llevar a los medios periódicamente.

Jluis dijo...

Gracias por vuestros comentarios.

Yo también estoy más porque es un día para visibilizar las desigulades que, por comunes, se nos antojan "naturales".

Y como indicáis, en el caso de la mujer inmigrante, se acrecientan esas desigualdades.

June, leyendo tu comentario y releyendo mi entrada veo que se puede malinterpretar la mención al estereotipo de la sumisión. Conozco mujeres que, incapaces de mirarte a la cara (código cultural) mueven montañas.

Comparto, contigo y con Isaac, la convicción de que el empuje y "aliento" en términos de la entrada de la mujer inmigrante es fundamental.

Tu entrevista fantástica... incluso si no hubiese sido breve.

Un abrzote