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miércoles, 27 de febrero de 2008

La inmigración en el debate electoral

En el cara a cara mantenido por los aspirantes de los dos partidos mayoritarios, la inmigración se convirtió finalmente en uno de los temas calientes.

Todo intento de analizar en profundidad los contenidos del debate se estrella, en mi caso al menos, contra un muro de cuestionamientos previos respecto de los porqués, cómos y paraqués del mismo.

De echo no tengo muy claro si lo importante eran los contenidos, las formas o la perdida de estas últimas. Algo de pelea de gallos si que tienen estos debates.

En todo caso no parece necesario entrar mucho en detalles. Basta con plantearse cuan distinto hubiese sido el debate si la población inmigrante tuviese derecho al voto en estas elecciones.

¿Se habría hablado de inmigración en el bloque dedicado a la economía, reconociendo su aportación, en vez de hablar de ella en los bloques de políticas sociales y seguridad?

¿Se habría dicho aquello de "se os colaron" al referirse a quienes, tras verse obligados a trabajar sin contrato, derecho y garantía alguna, hoy, con su permiso de trabajo en el bolsillo, suponen un importante porcentaje de la ciudadanía?

¿Se habría echado en la espalda de las personas inmigrantes el presunto riesgo que corren la educación o sanidad pública?

¿Habrían dado, orgullosos, cifras de repatriados ?, ¿habrían hablado de los "violentos" extranjeros?

Si pudiesen votar... ¿se habría hablado de inmigración?


Campaña por el derecho al voto de las personas inmigrantes promovida por SOS Racismo. Vía Puntos Suspensivos.

La transcripción - vídeo del debate, a la que he llegado vía huella digital, permite incluso buscar por palabras clave las intervenciones de los candidatos.


Imagen bajo licencia CC: Roosters at Play (http://www.flickr.com/photos/flappingwings/132895882/)

5 comentarios:

algarabia dijo...

Magnífica entrada, José Luis. Es exactamente lo que pensé mientras veía el debate. No fue ninguna sorpresa que Rajoy se desmelenara y diera rienda suelta al discurso xenófobo del PP (dudo que en el contrato que propone para que los inmigrantes tengan las mismas obligaciones y derechos se incluya el derecho a voto), pero ver a Zapatero alardear del número de deportados me produjo, además de sonrojo, indignación. Si la forma que tiene el PSOE de contrarrestar el discurso del PP es el "yo soy más duro que tú", mal vamos. Fue penoso verlos discutir sobre quién exige más requisitos para regularizar y quién ha expulsado a más inmigrantes. Supongo que es lo que toca en un régimen cada vez más furibundamente bipardista: las posturas están más próximas de lo que pudiera parecer, y servirse de la estrategia del miedo siempre produce buenos resultados.
Por cierto, muy oportuna y elocuente la campaña que acaba de iniciar AI: http://web.es.amnesty.org/espana-extradicion-gasayev/
Veremos cómo se posiciona el Gobierno en este caso y si vuelve a aplicar un doble rasero (pienso en el caso de los asilados cubanos repatriados en un avión español con un enorme despliegue y a cargo de los contribuyentes frente a la constante denegación de asilo a subsaharianos de países en guerra, por ejemplo).

Un saludo

Antonio Álvarez del Cuvillo dijo...

Es importantísimo ir luchando por el derecho al voto de los extranjeros. Es una batalla que se ganará porque caerá por su propio peso (para los residentes regulares), por lo que digo siempre, el voto es uno de los elementos de legitimación del poder en nuestro sistema y los extranjeros que residen con vocación de estabilidad o permanencia se cuentan ya por millones; la vieja categoría de la nacionalidad pierde fuelle. Pero, aunque caiga por su propio peso, es algo que hay que trabajar mucho, porque la dificultad jurídico-práctica es muy grande (habría que cambiar la Constitución).

En cualquier caso, es urgente eso del derecho al voto por lo que tan bien señalas. A estas alturas del invento y hartos de nuestro sistema político, es normal que nosotros mismos terminemos dando poca importancia al derecho al voto, que o bien no ejercemos, o bien lo hacemos con pocas ganas. Para los extranjeros es mucho más: es la posibilidad de ser TENIDOS EN CUENTA por nuestros gobernantes como SUJETOS más que como OBJETOS. Hay una distancia enorme entre el extranjero como una "cosa de la que se habla" (generalmente un problema) y el extranjero como una "persona con la que se habla".

Jluis dijo...

Si Algarabía, parece que siguen pensando que sacar pecho es más rentable que la coherencia. una pena, no?

En todo caso, me alegro mucho de volver a leerte. Se te echaba de menos.

La campaña de AI me ha llegado hoy. Veremos que hacen.

Antonio, suscribo todo cuanto escribes. Fundamentalmente el último párrafo....

Sólo me vuelve a plantear dudas el tema de la perdida de poder de la nacionalidad. No dudo de que se desdibuja, pero teniendo en cuenta el papel que juega de cara a los sentimientos de identidad y pertenencia, que categoría ocupará su lugar...

Un abrazo a ambos.

Eifonso Lagares dijo...

El derecho a decidir (a votar) de todos los que contribuyen, es eso, un derecho.
Si los inmigrantes contribuyen y participan de lo bueno y lo malo de este país, lo lógico es que puedan votar.

Me parece increíble que todavía se proponga la idea de un contrato al inmigrante.

Un saludo

Debate - julio dijo...

Si pudiesen votar es claro que no habría tantas cuestiones de fondo.