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miércoles, 9 de enero de 2008

Persépolis

Persépolis, el cómic, es una maravilla cuya lectura no puedo dejar de recomendar. En sus páginas, humor, sensibilidad y crudeza se van alternando para dibujar una magistral radiografía de algunas de las consecuencias que la sinrazón del fundamentalismo, la guerra y la desestabilización tienen para vida de una persona.

Marjane Satrapi, autora de esta obra, narra en primera persona parte de su niñez, su adolescencia y juventud hilvanándolas con los acontecimientos que durante esos años se desarrollaron en su país: Irán.

La revolución contra el Sha y la esperanza de cambio que traía consigo. La posterior islamización, represión y limitación de las libertades individuales. La guerra contra Irak, la contrainformación y la propaganda bélica. El desarraigo de la salida del país, la vida en Europa y la necesidad de enfrentar los retos adolescentes sin referentes cercanos. La vuelta a Irán y la casi claudicación final de una identidad ya vapuleada.

Pero Persépolis aún es más, al menos para mi, porque Marjane Satrapi tenía diez años cuando empezó la revolución en su país, los mismos que tenía yo ese mismo año. La diferencia es que ella nació en Irán y que ese año y en ese país empezaba una serie de acontecimientos que pondrían su vida patas arriba.

Posteriormente, mientras yo, adolescente, tenía en la música de influencia punk uno de mis signos de identidad, ella compraba de contrabando música del mismo estilo y la escuchaba a escondidas.

Además cercano a mi casa estaba el Liceo Francés de Madrid, en el que estudiaban varios de mis amigos y vecinos. Ella estudiaba en el Liceo de Teherán que fue cerrado. Buena parte de sus amigos tuvo que salir del país.

Como veis tengo motivos de sobra para repetirme que nuestras infancias no eran tan diferentes, y que si en vez de en Irán hubiese sido en España donde se hubiese instalado la sinrazón y el odio, habría sido yo quién hubiese encontrado los cadáveres de mis vecinos en la calle, quién hubiese visto a mi tío encarcelado y ejecutado, quién hubiese tenido que salir del país con 14 años viéndome obligado a enfrentarme al desarraigo, para volver sin ninguna pista de quién era ese que miraba desde el espejo.

Persépolis es una obra tan conmovedora como clarificadora para quién, en alguna ocasión, se haya planteado la necesidad de buscar más las similitudes que las diferencias.

Por cierto, recientemente se ha estrenado una película de animación basada en el cómic y también firmada por Satrapi. Ya os contaré.

4 comentarios:

Alicia dijo...

La película omite cosillas del cómic.
Y es en el cómic cuando más me he emocionado..la abuela..,esos padres tan maravillosos, la integridad, el desarrollo de la niña a mujer...es indispensable su lectura.
Espero que te guste la película.,a mi me encantó a pesar de esas omisiones.
Un beso!

Jluis dijo...

Si Alicia, el cómic emociona. La familia, como dices, impresiona. Esa abuela se graba en la retina,... Integridad, si, salpicada de ironía e inteligencia.

Es cierto, es de indispensable lectura. Un abrzo

June Fernández dijo...

Tengo muchísimas ganas de leer el cómic y ver la película. Y ahora, después de leer tu hermoso paralelismo, más aún.

Jluis dijo...

No te defraudará June