Quantcast De vuelta y media: agosto 2007
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viernes, 3 de agosto de 2007

Nos vemos a la vuelta

Unos días de descanso alejado del "mundanal ruido", con mi gente, el ánimo despejado de inquietudes o ansiedades, y tan solo tres mochilas cargadas de hambre de mar y monte.

Nos vemos a la vuelta.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Pánfilos, progres o intelectualillos

No hace mucho un compañero de trabajo, y pese a todo buen amigo, me tachó de ser más bien "pánfilo".

Mi amigo puede presumir de disfrutar con las palabras más que con ninguna otra cosa, y cuando así me calificaba lo decía como meditando los motivos, como quien llega a una conclusión que hasta entonces se le ha escapado por obvia. Y lo decía sin maldad... o casi.

Para colmo de males no me lo tenía que tomar a mal, porque, me dijo, lo decía pensando en la acepción griega del término: "Amigo de todo" o de "todos" (no lo recuerdo muy bien, pero en todo caso era una acepción bastante menos mala que la que da el diccionario). No me quedé muy conforme.

En general tiendo a posturas conciliadoras, trato de escuchar a unos y otros y no me quedo muy tranquilo con explicaciones basadas en la mala de fe de los demás. Parece que todo ello me convierte en un "pánfilo", calificativo que mi amigo, por mi pasajera falta de conformidad, ha ido sustituyendo por el de "amable" (aquí el significado no cambia y es el tono jocoso que usa el que lo hace sinónimo).

"El problema con los liberales y humanistas occidentales es que son amables, patológica y mortalmente amables" dice Ibn Warraq, en "por qué no soy musulmán", un libro que se apoya en la defensa del intervencionismo occidental en los países musulmanes y que entiende al islam como una amenaza más que incipiente.

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Por seguir con las confesiones, supongo que también daría el perfil para responder a calificativos como el de "progre" o "intelectualillo" que suelen utilizarse para dar cuenta de quienes no se sienten amenazados por los inmigrantes, creen útil trabajar por la convivencia intercultural, y tratan de argumentar ante la crítica gruesa.

Para un catálogo más completo de los adjetivos a que se da el mismo uso se pueden leer los comentarios escritos ayer en el país en respuesta a un artículo sobre personas españolas convertidas al islam.

A la vez se suele decir que nos mostramos "amables" y "permisivos" por puro hedonismo. Por el disfrute personal de sentirnos "buenos" o "enrollados". Ello nos convierte en unos ingenuos blanco de los manejos de "los otros".

Cómo se puede ver soy muy consciente de las críticas y apelativos que pudiese recibir. Y quiero decir que las he meditado o he tratado de hacerlo, pero me siguen pareciendo ajenas. Sin rechazar la autocrítica no acepto la crítica infundada.

Esta crítica se lanza con independencia de argumentos y siempre al hilo del temor al otro, del rechazo incondicional de todo lo que huela a culturalmente retrogrado y de la defensa de, ésta, nuestra amenazada identidad. En vez de argumentarse, se convierte en argumento por si misma.

Es ejemplarmente útil para responder a quienes tratan de resaltar los múltiples matices de gris que hay entre el blanco y el negro, y suele servir a la lógica de que "una buena defensa es un buen ataque".

En fin. Durante mucho tiempo tuve pinchada en el corcho una viñeta de Forges en la que Don Quijote le decía a su escudero "amigo Sancho, está visto que desfacer entuertos no cotiza en bolsa". Pues eso.

Imagen (Bajo licencia CC): http://www.flickr.com/photos/lauramary/853495121/