Quantcast De vuelta y media: junio 2007
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viernes, 29 de junio de 2007

"Ojalá estos tres colombianos muertos con el uniforme español..."

Mientras en España aún tratamos de dar significado y entender los sentimientos generados por que tres de los soldados que fallecieron en el Líbano fuesen colombianos, la prensa de su país publicaba:

"[...] Conviene que no se olviden sus nombres, porque ellos podrán ser mejores embajadores ante España y Europa que todos los cancilleres que hemos tenido."

Sus nombres eran Jeferson, Yohn Edisson, Jeyson Alejandro y el texto lo escribía Daniel Samper Pizano éste pasado jueves.

En su columna, imprescindible esta semana, describe, hilando muy fino, los miedos y prejuicios de parte de la sociedad española hacia la inmigración.

"Ojalá estos tres colombianos muertos con el uniforme español ayuden a derribar prejuicios y a callar demagogos."

Nada me gustaría más que llegase a ser cierto, pero no puedo creerlo.

Quizá porque aunque la intolerancia me duela, no es en carne propia. Quizá porque los prejuicios se me antojan poco abiertos a la rectificación o porque creo que el tiempo no tardará en desdibujar todo efecto positivo.

O tal vez porque se me hace muy difícil ir más allá de la incongruencia, la terrible ironía, que supone salir buscando un futuro lejos de la violencia de un país, para acabar perdiendo la vida en un conflicto tan lejano como ajeno.

Fuente: Jeferson, Yohn Edisson, Jeyson Alejandro
imagen: http://www.flickr.com/photos/joserevueltas/212514935/

martes, 26 de junio de 2007

Posicionamientos

Los prejuicios solo saben moverse en tableros pintados en blanco y negro.

Si no estás con él es que estás contra él y, en consecuencia, si no aceptas su punto de vista, uniforme y sin matices, has de representar el contrario, opuesto si, pero igualmente excluyente.

Cuando defiendes una postura determinada, por ejemplo en favor de la inmigración o en contra de algún prejuicio sobre ésta, quien te escucha tiende a atribuirte posicionamientos, filiaciones, padrinos y no se cuantas cosas mas...

De acuerdo a esta lógica, argumentar en favor del acceso normalizado al sistema sanitario o escolar, es lo mismo que gritar "papeles para todos"; Discutir que todo musulmán sea un fundamentalista islámico denota permisividad respecto a los derechos de la mujer; Denunciar la discriminación en el acceso al empleo conlleva priorizar a los inmigrantes sobre los nacionales.

Y por difícil que pueda resultar de reconocer y asumir, igual tendemos a hacer todos, cuando ante una postura contraria a la nuestra, vemos partidismos, motivaciones o falta de conocimiento sobre el tema a tratar.

Antes de averiguar o buscar puntos de acuerdo, marcamos distancias realzando la diferencia.

En estas circunstancias, tender puentes se hace especialmente complicado. El fenómeno de la inmigración y las dificultades de adaptación que lleva aparejadas no encontrarán nunca soluciones si se afrontan desde la dicotomía pro-contra.

Es un proceso lleno de matices, que exige un amplio conocimiento de los factores implicados tanto a nivel personal como social o económico. Un proceso, además, especialmente vulnerable a manipulaciones y con una sorprendente facilidad para abrir heridas.

Es por tanto un proceso complejo, que precisa de puntos de encuentro y actitudes abiertas antes que de confrontación.

Vale la pena mirar fuera del tablero, más allá de los escaques blancos y negros, para darnos cuenta de que las posiciones, aunque distintas, no están tan alejadas.

lunes, 25 de junio de 2007

Tasa de empleo e inmigración

La semana pasada desde la OCDE ponían a la población inmigrante residente en España como modelo de "adaptación a las nuevas necesidades del mercado laboral impuestas por la globalización".

"El inmigrante que viene a España lo hace para encontrar un nuevo trabajo y la tasa de empleo es más alta que entre los nacionales, un fenómeno único en la OCDE" decía Raymond Torres, responsable de análisis y política de empleo.

Y a mi me surge el interrogante de si realmente hemos de esperar que esta situación se mantenga, o si lo normal no sería que progresivamente nos fuesemos acercando a la situación que se da en la mayoría de los países desarrollados. Es decir, que la población inmigrante en edad de trabajar esté ocupada en un menor porcentaje que la nacional.

Tengo la duda de si, en España, esta situación no se deberá en mayor medida a lo reciente de la llegada e incorporación de trabajadores y trabajadoras inmigrantes al mercado laboral nacional. De si la urgencia económica por pagar las deudas contraídas para venir, o la mera subsistencia no serán la causa de la mayor adaptación a los nuevos parámetros del mercado laboral. A saber: temporalidad, flexibilidad ...

Ya digo... me surgen dudas, máxime cuando desde la OCDE se insta a los estados miembros a poner más énfasis en la integración social de las personas inmigrantes como vía para seguir disfrutando de los beneficios que reportan los trabajadores inmigrantes.

Algo así decíamos el otro día, no?

La tasa de empleo en España supera por primera vez la media de la OCDE

jueves, 21 de junio de 2007

Mas sobre esto de la democracia


"Países que se proclaman democráticos en azul, frente a países que no se autoproclaman democráticos".

Continuando el post de hace un par de días respecto al valor de la democracia como consigna, una imagen cuando menos curiosa. Ilustra el artículo que la wikipedia dedica a la democracia.

Vale!, todos sabemos que buena parte de los países azules distan mucho de cumplir con las garantías mínimas que implica la democracia. Algunos entienden ésta como el traje de los domingos, que solo se pone uno de cara a los demás.

Pero no todos los gatos son pardos, y corremos el riesgo de desmerecer los esfuerzos democráticos que realizan determinadas naciones en entornos extremadamente hostiles.

Este podría ser el caso de Turquía.

El excelente artículo "Turquía: ¿islamismo laico?" que esta semana ha publicado Gema Martín Muñoz, directora general de Casa Árabe y del Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán, es clarificador.

Un régimen que, parece, ha sabido mantenerse en los parámetros democráticos, pero que peligra, entre otros factores, por la falta de credibilidad que genera en la sociedad occidental y la falta de apoyos internacionales que realmente acaben por legitimarlo.

Y la pregunta es, ¿No será que, por más que se vendamos la democracia como la llave de acceso al desarrollo, nos cueste creérnosla cuando la representan grupos de una cultura religiosa determinada?

miércoles, 20 de junio de 2007

"El trabajo es la clave"

Decía el pasado sábado Brunson McKinley, cabeza de OIM que "El trabajo es la mejor fórmula para integrar a los inmigrantes".

Quienes a diario vivimos las dificultades administrativas, sociales o sanitarias que encuentran aquellos que han venido, entre otras cosas, a trabajar, conocemos el valor del mismo de cara a la integración.

Incluso, más allá de su peso como fuente de ingresos, el trabajo, es fundamental como entorno de relación y como criterio de medida de la propia valía.

Pero no entiendo esta creciente inercia, legislativa e institucional, de focalizar la atención en el papel productivo de la inmigración. Las políticas de integración no pueden triunfar dando la espalda a los aspectos sociales, familiares o culturales de las personas.

La legislación condiciona el disfrute de buena parte de los derechos y virtudes de la ciudadanía a los avatares profesionales o productivos. Y las distintas Administraciones tienden a poner el foco de la políticas de inmigración en su caracter productivo.

Sólo considerando accesorios a la condición de trabajador los intereses, motivaciones o dificultades de las personas, su cultura o su historia personal, se llega al extremo de afirmar que "El trabajo es el denominador común entre las distintas culturas"

Pues eso, que parece que la base del entendimiento mutuo es que todos trabajamos. Es lo que tenemos en común. Parece que no hay otros puntos de encuentro.

imagen: http://www.flickr.com/photos/vfer/496917737/

martes, 19 de junio de 2007

debate intercultural y democracia

A fuerza de usar “la democracia” como un slogan de nuestras virtudes la hemos acabado vaciando de contenido.

Al pensar en quienes no la disfrutan, se nos llena la boca alabando su buen nombre, pero, eso si, sin acordarnos de su razón de ser. Parece que la defensa de "la democracia" como símbolo de nuestra identidad no implicase tener en cuenta las premisas en que se apoya.

Con frecuencia, obviamos que defender, cuando no exigir o imponer, la democracia supone algo más que darnos una palmada en la espalda. ¿No debería suponer también una defensa de la participación y el diálogo?... digo el diálogo con aquellos que mantienen modelos o culturas distintas a la nuestra.

“La cultura de la democracia es inseparable del dialogo intercultural” dice Ramin Jahanbegloo en una cita que recogía ayer Juan Goytisolo en el Pais, quién concluía “Imposible decir más y mejor en tan breves y sencillas palabras”.

Los valores implícitos de la democracia como fundamentos del dialogo intercultural. Parece tan obvio y, sin embargo, cuantas veces bajo la consigna de extender la democracia se han impuesto modelos culturales y económicos.

Quizá merezca la pena pararse a repasar que era esto de la democracia, ¿no?

En todo caso parece que la lectura de Ramin jahangebloo, que esta semana publica "elogio de la diversidad", promete ofrecer una visión que va más allá de los tópicos al uso sobre el dialogo intercultural.

A mi, al menos, ya me ha aportado un agijonazo de interés por bucear en eso de la democracia. Agradecido le quedo.

Y tanto más agradecido le quedo como bloger novato, que encuentra para esta bitácora recien nacida respaldo y justificación en la siguiente afirmación: "Si, según la vieja máxima, la guerra es demasiado importante para dejarla en manos de los generales, el diálogo entre culturas es demasiado importante para ser dominio exclusivo de políticos y diplomáticos."

Ahí es nada.

domingo, 17 de junio de 2007

De principio/s

No podía ser de otro modo. Mi madre ya lo decía hace tiempo: “con lo poquillo que abultas y la guerra que das”, y es que lo mío viene de largo. Siempre me ha gustado hacerme oír.

Sin embargo, poco a poco, a base de meter la pata, he ido valorando la discreción y practicando su disciplina. Evita los juicios rápidos y da un espacio para la escucha y la reflexión, que no es poco, …

El problema es que en el debate sobre la migración y le interculturalidad parece como si la reflexividad estuviese en desventaja ante argumentos y actitudes que, empujados por el miedo a lo diferente, edifican posturas defensivas y excluyentes.

Los prejuicios tienen por costumbre tratar de imponer sus mensajes y ser impermeables a la crítica racional. Además, la intensidad con que se manifiestan hace complicado el dialogo y suele generar una respuesta pasiva en quién, aún teniendo respuestas no quiere entrar en discusión.

Un error en el que yo suelo caer… Siempre me ha dado especial rabia que quién más alto habla, quién más agresivo se muestra, se lleve el gato al agua en una discusión. Y soy consciente de que hay determinados argumentos respecto de la interculturalidad o de la inmigración que no deberían quedarse sin respuesta, por muy alto que se expongan.

Las diferencias culturales suelen despertar, en el mejor de los casos, sentimientos de recelo y en un buen número de ocasiones respuestas sorprendentemente cerradas y agresivas. Por ello, en el corto trayecto de su evolución como fenómeno social en España, ya han estado sometidas a usos malintencionados y oportunismos políticos.

No falta quién conoce el potencial de cargar las tintas sobre la inmigración para, sobre la base de sentimientos de inseguridad y rechazo a la diferencia, reunir al rebaño o desviar la atención.

Y sin embargo me muerdo la lengua. En charlas de café, con la familia política o apolítica, … en lo cotidiano no entro a rebatir argumentos que desde la entrañas reproducen los miedos y prejuicios en términos categóricos, reclamando soluciones de corte radical.

Por eso digo que no podía ser de otro modo. Una bitácora es el medio perfecto para ir agrupando y compartiendo los argumentos y reflexiones que, cada día, surgen de la información que pasa por mis manos, de las situaciones que vivo desde mi profesión, … y, por qué no, para sacarme la espinita de todas aquellas discusiones en que no entro. Ya lo decía: Me gusta hacerme oír …

viernes, 1 de junio de 2007

Prueba de etiquetas

un post pa probar las etiquetas