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miércoles, 19 de septiembre de 2007

Símbolos de identidad: Sharia y hiyab

Estoy leyendo un libro muy recomendable "Buscando desesperadamente el paraiso: Viajes de un musulmán escéptico" de Ziauddin Sardar .

En un viaje a través de los sucesos que han marcado los últimos treinta años en el mundo musulmán, el autor se muestra como un agudo analista y un inquieto buscador de respuestas sobre la identidad de un Islam menos vulnerable a dogmatismos y convulsiones políticas.

Sardar nos invita, en una visita guiada, a sumergirnos por las diferentes ramas del islam, por su historia remota y reciente. Por su diversidad interna y su identidad externa.

Aunque aún no he acabado su lectura, ayer encontré un pasaje que no me resisto a compartir y que tiene mucho que ver con el tema de las identidades de resistencia que ya hemos abordado aquí.

A mediados de los años ochenta, en un contexto de "islamización" de Pakistán y a raíz de uno de los primeros casos de aplicación de la sharia a una mujer, el autor pregunta a su amiga, la diplomática e intelectual pakistaní Asma Barlas, el porqué del entusiasmo en la implantación de "una noción tan injusta de la sharia".

"La sharia y el velo para las mujeres se han convertido en los símbolos que representan la quintaesencia del islam. Como ya sabemos, la veneración de los símbolos evita que la gente reflexione sobre su significado real. ... Creo que es como el culto irracional de la bandera que se ve en Estados Unidos en tiempos de crisis o de guerra. Cuanto más se sienten atacados ideológicamente y amenazados por el secularismo occidental, y antes por el colonialismo, los musulmanes más se aferran a la veneración irreflexiva de ciertos símbolos que asocian con la religión. todo esto contribuye a tener una noción totalizada del islam."

Meses después, por opiniones como ésta, Asma Barlas hubo de salir de Pakistan y solicitar asilo político en Estados Unidos, donde actualmente es profesora de ciencia política y dirige un Centro de Estudios sobre cultura e interculturalidad.

Al margen de posicionamientos políticos o religiosos, de militancias, adscripciones e identificaciones, me parece que el texto ilustra ejemplarmente como la búsqueda de una identidad a que aferrarse cuando una persona o grupo se siente amenazado está detrás de algunos de los elementos de mayor fricción entre grupos sociales y culturales.


imagen (Bajo Licencia CC): http://www.flickr.com/photos/anduze-traveller/47392897/

13 comentarios:

algarabia dijo...

Muy interesante la recomendación. Gracias, Jose Luis.
En realidad, la utilización que se hace del concepto de "sharia" es con mucha frecuencia maniquea porque se identifica de inmediato con amputaciones, lapidaciones, ablaciones y demás castigos corporales salvajes cuando lo que realmente significa es "derecho islámico" y, como tal, está sujeto a interpretación a partir de las fuentes (el concepto de "iytihad" es muy claro en el islam) y, además, cada una de las cuatro escuelas jurídicas sunníes y la escuela chií lo enfocan de diferente manera. Por tanto, cuando se habla de regirse por la sharia, no se está diciendo nada si no se especifica en que consiste ese cuerpo de leyes, que pueden variar enormemente en función de la interpretación y la escuela jurídica. Ni la ablación ni la lapidación son islámicas, por ejemplo.
En cuanto al velo, he visto en las universidades árabes a muchas jóvenes con hiyab y con muchas de las que he hablado me confesaron que sus madres no lo llevaban o lo han adoptado ahora. La razón en la mayoría de los casos era política, más que religiosa: recuperar una seña de identidad en un momento de creciente islamofobia y demonización. Incluso en algunos casos en un símbolo de rebeldía.
En lo que no estoy de acuerdo con el autor es en que el uso del hiyab u otros símbolos se deba a una veneración irreflexiva. He conocido mujeres que utilizaban hiyab y tenían la cabeza pero que muy bien amueblada ;-) Su decisión era, precisamente, fruto de la reflexión, y no de una fe ciega.

(Menudo rollo me ha salido ;-)

Un abrazo

Antonio Álvarez del Cuvillo dijo...

Está claro que tanto la "sharia" como los velos son temas muy complejos, para tratar poquito a poco (yo intentaré hacerlo, en la medida de mis capacidades), y ello tiene especial interés porque están muy simplificados en el debate público.

Respecto al velo, lo más complejo es la interpretación de su significado, es decir, la determinación de su efecto simbólico. Los símbolos, por su propia naturaleza son bastante elásticos, contingentes, mutables; su significado se adapta y se transforma, se recicla, vuelve a tomar cosas del pasado, etc. El mismo símbolo puede significar muchas cosas al mismo tiempo para la misma persona (incluso, a veces, cosas contrapuestas). En último término, el símbolo conecta con una realidad difusa, amorfa, poco determinada, inefable, percibida a veces, de un modo u otro como "trascendente", de manera que sólo se expresa de manera imperfecta e incompleta a través de los símbolos. Por eso es en parte inexacto que atribuyamos automáticamente un significado unidireccional al símbolo (ya sea la opresión de la mujer o el refuerzo de la identidad amenazada), sin siquiera preguntarle a la persona que lo usa; ahora bien, cuidado porque al mismo tiempo los símbolos suelen tener una carga inconsciente y podemos analizarlos sin que la interpretación del que los usa sea un absoluto.

Quiero decir que el mecanismo que dibuja el autor del libro es muy válido, con tal de que no lo hagamos absoluto (como se hace a veces con el tema del velo=opresión de la mujer). No se trata de dividir a las personas entre gente irreflexiva y gente con la cabeza muy bien amueblada o de aplicar automáticamente un significado absoluto cuando vemos un velo. Estamos siempre en medio de esos extremos (en una posición u otra) y reproducimos unos y otros mecanismos muy similares, aunque varíe la intensidad y otras cualidades en función de diversos factores.

Así, a mí, sin haberme leído el libro me parece que ese mecanismo general describe bastante bien la realidad: cuando la identidad social se ve amenazada, es fácil que nos aferremos a ella, buscando desesperadamente la identidad, agarrándonos a los símbolos que la representan. La cuestión es que con eso se cae frecuentemente en el literalismo (si queréis, la idolatría). Enamorado del amor, Pigmalión cree de verdad estar liado con Afrodita y no con Galatea la estatua que ha construido en su honor. De esta manera, nos quedamos en la cáscara y volvemos a atribuir un significado unidireccional a los símbolos, y esto hace que se resequen y vayan perdiendo la vida que pueden contener. Comprender el mecanismo es importante, pero ello no implica acusar a nadie de nada, algunos caerán de manera más pronunciada en la trampa y otros sólo levemente.

[La Otra Agenda] dijo...

Comparto con algarabia que la perspectiva que nos llega es maniquea, desinformada o interesada. Ayer hablaba con un amigo, cooperante en Argelia, y me contaba cómo la moda también llega a los velos, cómo hay mujeres que llevan lo que allí llaman el "sexy-hiyab", que tapa el pelo y parte del rostro pero muestra las pantorrillas o incluso el ombligo.

Por cierto, imagino que ya conocéis este corto: Hiyab Si no, es muy recomendable por la reflexión que genera.

Jluis dijo...

Que lujazo de comentarios los vuestros Algarabía y Antonio, de verdad, gracias!!. Y el de David, que ha llegado mientras escribía mi respuesta.

Estoy muy de acuerdo con vosotros tanto respecto del uso maniqueo, que comenta Algarabía, como con la simplificación de ciertos símbolos que nutre el debate público.

Yo también he podido hablar con mujeres musulmanas de lo que para ellas representa el velo, de como responde a una opción personal en nada relacionada con la sumisión. Me han contado como lo usan incluso contra la opinión familiar, del disfrute estético que supone...

Nada que ver con los tópicos al uso que, por cierto, quienes defienden se resiste a abandonar aún cuando se trata de explicar el tema.

Sin embargo el uso de símbolos de pertenencia a uno u otro grupo rara no precisa de una base racional.

Entre la fe ciega y la reflexión hay una opción, en nada censurable, que es una motivación inconsciente, por el uso un símbolo de nuestra pertenencia o afinidad a una y otra posición o grupo.

Creo que es lo que Antonio trataba de decir al hablar de la "interpretación" que la persona da al uso del pañuelo en este caso o de la bandera norteamericana en la camiseta en otros.

El libro es muy recomendable, ya lo he dicho, y una de sus virtudes es como consigue contextualizar en el tiempo y el espacio cada una de las vivencias que cuenta.

Quizá es lo que ha faltado en esta entrada, contextualizar mejor la situación.

La explicación trascrita la hace una mujer paquistaní en un momento histórico en que determinados símbolos y patrones de conducta se extienden ganando en rigidez y perdiendo en la significación que para quienes hablaban tenía.

El significado que para Asma tiene la sharía no es el que ve en la calle y ella lo relaciona, creo que correctamente en este caso, con esa creciente islamofobia que ya entonces parece que despuntaba.

David, como decía aquel llegas justo a tiempo ;-). Totalmente de acuerdo contigo.

Un abrazo.

algarabia dijo...

Muy interesante el debate. Da gusto leer los comentarios.
Antonio, comparto por completo tu brillante reflexión sobre los símbolos. Quizá no me he explicado bien al mencionar a las mujeres con hiyab "con la cabeza bien amueblada". A lo que me refería es a que no deja de ser también un estereotipo muy extendido el que las mujeres veladas no piensan (velo = sumisión), como si el hiyab que las cubre irremediablemente inutilizara sus cerebros. Quería decir que la decisión de adoptar un símbolo como el hiyab en muchos casos puede ser fruto de una reflexión profunda y no de la moda, una imposición o pura inercia. Por supuesto, el hecho de que la decisión de adoptarlos sea razonada no invalida el carácter irracional que, per se, tienen los símbolos, de los que, por cierto, no soy nada amiga ;-)

Se me olvidó decir que Asma Barlas, además de lo expuesto por José Luis, es una experta en hermenéutica coránica y una acérrima detractora del monopolio interpretativo patriarcal de las fuentes islámicas, además de una importante exponente del feminismo islámico. Hace un par de años participó en el Congreso de Feminismo Islámico de Barcelona y es probable que se pueda acceder a sus ponencias online, por si le interesa a alguien leerla en castellano ;-)

[La otra agenda], gracias por la recomendación del corto, que no conocía. Lo veré.

Un saludo a todos.

[La Otra Agenda] dijo...

Vaya, pues habrá que leer el libro y seguir esas ponencias de Asma en internet. Si ya antes pensaba que sabía poco sobre el tema ahora ya me acaba de venir el agobio ;)

Debates como este hacen riquísimo este blog. Qué bueno.
Saludos,
David

June Fernández dijo...

Estoy sorprendida porque nunca se me había ocurrido que usaran el velo para reafirmar su identidad. No sé si el velo me gusta, pero sé que no me gusta el paternalismo. En un país como España en el que son asesinadas más de 60 mujeres al año en contextos de violencia machista, creo que no estamos en el momento de andar impartiendo lecciones de liberación de la mujer.

Y menos me gustan aún que sean los partidos xenófobos europeos (cuyos miembros apuesto a que no han hablando con una mujer árabe en su vida), y no las organizaciones pro derechos humanos y feministas las que rechacen y prohíban su uso.

Pleusicles dijo...

HEMOS GANADO:


España promoverá por ley la prohibición de las bombas de racimo


¡Corre la voz!

Antonio Álvarez del Cuvillo dijo...

Algarabía,

No te preocupes, que te explicaste muy bien; con la referencia a la "cabeza bien amueblada", más que discutirte quería refundir un poco lo que estábamos hablando. Es verdad que para valorar el velo suelen mezclarse muchas cosas distintas sin ton ni son y se centra excesivamente en el confuso mundo de los símbolos, atribuyendo unilateralmente un significado único y suponiendo que la mujer musulmana no piensa por sí misma.

A mí en cambio sí que me gustan los símbolos. De hecho, creo que no tenemos otro remedio porque los símbolos forman parte indisoluble de la vida humana. Pero ser mitófilo no es lo mismo que ser mitómano. Lo que pasa es que son como una Caja de Pandora: pueden contener todos los males de la tierra o todos los bienes, depende. Y, sobre todo, dejarlos resecar atribuyéndoles un significado único para siempre jamás es muy peligroso. Desde luego, los símbolos son irracionales, pero yo creo que lo que en el fondo nos mueve y nos da sentido es básicamente irracional. En mi caso, en el que la racionalidad se convierte rápidamente de virtud en defecto, me costó bastante darme cuenta de eso. La razón no nos lleva a la virtud, sólo nos lleva a donde queramos llegar de la manera más eficaz posible. Aquellos que sacan de la razón el fundamento último de una moral no relativista, la están utilizando como un símbolo que encarna las sensaciones que recorren sus vísceras.

Intento explicarlo por aquí

algarabia dijo...

Antonio, es un placer leerte. Una invitación a la reflexión en toda regla, especialmente para los que somos profanos en debates filosóficos de este calado y hablamos más desde una experiencia puramente personal.
En ningún momento pretendía denostar la irracionalidad, que a menudo actúa como un motor mucho más eficaz y mucho menos condicionado que la razón. Sin vísceras no hay vida.
Cuando me refería a la irracionalidad de los símbolos estaba pensando en su carácter de imposición, en su institucionalización y en su habitual vaciado de contenido, estaba pensando en las banderas y en esos símbolos abstractos y sacrosantos por los que se llega incluso a derramar sangre con los que no me identifico en absoluto.
Por cierto, me ha encantado tu exposición en el debate sobre la poligamia ;-)

José Luis, gracias por esta magnífica ventana. Uno no deja de aprender leyendo tu blog, que además abre nuevas puertas.

Un abrazo.

Jluis dijo...

June... un gustazo volver a leerte.

Totalmente de acuerdo con que, al margen de otras valoraciones, no deberíamos olvidar lo de la viga en el propio ojo. No somos quién para dar lecciones a nadie.

Recuerdo hace un año un reportaje del país dominical sobre los llamados "crímenes de honor" que en Alemania llevaban a cabo hombres de origen turco.

Y recuerdo como, tanto el tono del artículo, como la interpretación que su lectura sacaban algunos "ciudadanos del mundo", tenía un tufo apocalíptico respecto de las posibilidades de integración de la población musulmana en Europa.

Y sin embargo las cifras eran de risa si se comparaban con las que tanto en Alemania como en España arroja la violencia de género.

Por muy dramáticas que fuesen cada una de esas histórias, creo recordar que rondaban la treintena en diez años, seguro que no lo eran menos que las que ocurren en la casa del vecino.

La diferencia es que estas, por mucho que en el fondo respondan a lo mismo, pueden ser atribuidas a factores propios de la cultura musulmana.

Un abrzo.

Jluis dijo...

Antonio, pues a mi los símbolos me asustan, fundamentalmente por su facilidad para usurpar el protagonismo y el papel de aquello que trataban de resaltar.

Coincido en que son una aspecto determinante, y no suficientemente reconocido, del día a día de cada persona y cada sociedad.

Pero son tremendamente poderosos, y extremadamente dados, cuando se extienden, a simplificar, desvirtuar y usurpar mensajes.

No diría que me gustan, si que me interesan. Un lenguaje más cercano al plano simbólico y metafórico se demuestra capaz, muchas veces, de cambiar comunicar y cambiar comportamiento más poderosamente que muchas explicaciones racionales...

Con ésto enlazo con tu reflexión sobre las virtudes de la irracionalidad. Comparto todo lo que dices.

Quizá una de las mayores fuentes de dificultades en el ser humano de hoy día se deba a la disociación entre ese componente racional y ese los verdaderos "fines" de nuestro modo de actuar.

No siempre tenemos claros los porqués pero nos obstinamos en justificar nuestras actuaciones.

Gracias y un abrazo.

Jluis dijo...

Algarabía... creo que tienes razón y que una actitud de reflexión puede conducir a la utilización de determinados símbolos. De echo y en principio los problemas vienen muchas veces de una utilización de los símbolos ciega a su significado.

Gracias a ti... todos estamos aprendiendo y disfrutando de esas puertas abiertas.

Un abrazo.