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martes, 11 de septiembre de 2007

De estereotipos, medios y opinión pública

Ahondando en el concepto de estereotipo me he encontrado con un detalle respecto de su ya casi remoto origen que me parece muy signficativo, pero que no dejaría de ser una curiosidad si no fuese porque tirar de la cuerda me ha traído hasta hoy día.

Parece que la primera persona que, allá por 1922, puso nombre y analizó la relevancia social de los estereotipos fue Walter Lippman.


"El hecho de que Lippman se hubiera dedicado al periodismo y que extrajera ese vocablo del campo de las artes gráficas ponía de manifiesto la íntima conexión de los estereotipos con los mass media, como factor facilitante de estos últimos, lo que puede extenderse a la publicidad" Munée, F (1989)

Los estereotipos han existido y condicionado las relaciones entre los grupos humanos desde siempre, pero supongo que fue la creciente importancia de la prensa como fenómeno de comunicación social y de génesis de opinión, la que provocó el interés en el tema y también, porqué no, un incremento de la relevancia social de aquellos.

En este punto, me pregunto por la evolución de la importancia de los estereotipos, ahora que es fácil valorar el papel que los medios y tecnologías de la información han tenido en aquellos procesos que estudiaba Lippman. Me pregunto por el papel de los estereotipos en la época de la Globalización.

Pero hay otra significativa "curiosidad".

Lippman fue un personaje complejo cuyo interés por el manejo de la opinión pública y las posibilidades de la propaganda para influir en ésta, le llevaron no solo a responsabilizarse de la campaña con que el Gobierno norteamericano convenció al país de la necesidad de entrar en la Primera Guerra Mundial, sino a fundar junto a Popper y otros uno de los primeros Think tank. La, aún hoy vigente, Sociedad Mont Pelerin.

Lo traigo a colación porque la razón de ser de dicho grupo era y es la defensa de los "valores de la civilización" amenazados por "ideologías relativistas" y por "credos" minoritarios que, en base a la tolerancia, trataban y tratan, dicen ellos, de imponer sus valores.

Unos argumentos que no nos deberían resultar tan ajenos pues, como ya hemos tratado aquí, suponen la máscara que hoy día camufla los prejuicios de determinados grupos de opinión en España.

La defensa de la "identidad" occidental tuvo en sus filas a quién primero definió, estudió y aplicó el efecto de los estereotipos en la manipulación de la opinión pública. No deja de ser curioso, ¿no?

Imagen: Plancha estereotípica de un periódico.


7 comentarios:

[La Otra Agenda] dijo...

Supongo que los estereotipos ayudan a tenerlo todo mucho más controlado. Simplifican la realidad, lo cual resulta más cómodo. Y por eso los medios de comunicación los necesitan constantemente, su trabajo no deja de ser resumir, simplificar, presentar algo para que se entienda... Y los estereotipos son muy manidos para eso.

No sabía todo esto sobre Lippman. Qué tiempos, cuando me tocó estudiarlo en la facultad :)

Antonio Álvarez del Cuvillo dijo...

Decía el susodicho Lippman, y creo que decía bien, que los estereotipos son completamente necesarios para orientarnos en la realidad. La cuestión, entonces, tanto desde un punto de vista cognitivo como ético es simplemente saber usarlos

Jluis dijo...

Si, pero aún siendo muy cierto el carácter funcional del estereotipo, mis dudas vienen de la otra cara de la moneda.

Actualmente la información y el acceso a la misma se está incrementando hasta puntos inimaginables en tiempos de Lippman.

Si los estereotipos, ademas de facilitar la comprensión y simplificar la foto fija que nos hacemos de la realidad, se incrementan y difunden cuanto mayor es el monto de información a "simplificar", entonces su extensión sería mayor a día de hoy... algo que no tengo muy claro, la verdad.

la relevancia del tema está, como bien dices Antonio, en el uso y abuso que de ellos se haga.

Algo para seguir estrujándose la sesera.

Agradezco vuestra visita y comentarios. Un abrzo.

Antonio Álvarez del Cuvillo dijo...

Sip. Hoy estamos bombardeados de información de todo tipo, y toda la información está cargada de estereotipos. Por supuesto, los estereotipos más intensos son los que emanan de las pautas culturales dominantes, que tienden a reforzar y reproducir las relaciones de poder vigentes. Debido a su peculiar fuerza, son los primeros que hay que saber cuestionar.

Una de las cosas que habría que hacer, en mi opinión, sería ampliar el campo de visión. Si es cierto que vivimos en un momento en el que el peligro de manipulación es especialmente fuerte, también es cierto que nunca jamás tuvo el "ciudadano" (latu sensu) de a pie tantas posibilidades de información, dispar y alternativa, aunque ciertamente orientarse en todos esos flujos tiene su dificultad. En todo caso, hay que tener cuidado, porque la información "alternativa", siendo muy necesaria, está también cargada de estereotipos, como no podía ser menos. Así, creo que es fundamental tener una mentalidad abierta que nos permita, potencialmente, cuestionar prácticamente cualquier cosa. Eso no quiere decir "cuestionarlo todo a la vez", así no podemos funcionar. Pero sí estar abiertos a que la realidad pueda ser algo diferente de los cajones artificiales donde la encerramos; por si en algún momento un cajón se vuelve inservible y hay que cambiarlo.

June Fernández dijo...

Os recomiendo el artículo de Chomsky incluído en el libro "Cómo nos venden la moto", en el que habla largo y tendido sobre Lippman y su teoría del "rebaño desconcertado": La sociedad se compone de una clase especializada que planifica los intereses comunes y el resto de la gente, el rebaño desconcertado, que tiene que permanecer como espectador porque no entiende de política. Pero como Estados Unidos es una democracia, y para que al rebaño no le dé por bramar, se le deja elegir a su líder cada cuatro años, para que a continuación se apoltrone otra vez en el sillón, libre de responsabilidades. Para ello, para domesticar bien al rebaño, es imprescindible aprender a "fabricar consenso", y ahí es donde entran los medios de comunicación.

En cuanto al debate sobre los estereotipos, lo dejo para otro día, que hoy ando especialmente espesita.

Jluis dijo...

Si Antonio, el escepticismo de base que planteas es un objetivo nada fácil de conseguir, pero que vale la pena perseguir. Totalmente de acuerdo con todo lo que dices... como es habitual.

Tomo nota June. Había leído algo sobre la opinión que este señor tenía de la ciudadanía... El tiempo no le está dando la razón, aunque sus sucesores han conseguido estrategias más sutiles.

Un abrazo a los dos

Jluis dijo...

Otra cosa Antonio... estoy leyendo un libro de un musulman que ha transitado por las diferentes corrientes y principales sucesos que han marcado el desarrollo del mundo musulman de los últimos treinta años sin otra herramienta que el escepticismo ante todo lo que no fuese un camino de descubrimiento y ante todo aquello que implicase dogma. Muy relacionado con lo que dices.

Es muy recomendable... "Buscando desesperadamente el paraiso. Viaje de un musulman escéptico" de Zaiuddin Sardar. Gedisa.