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viernes, 7 de septiembre de 2007

Bombas de racimo, ¿"Efecto llamada" o "Efecto Huida"?

Mientras Europa se enzarza a costa del denominado "Efecto Llamada", las verdaderas causas que están detrás de la inmigración en el continente se van extendiendo.

Hambre, desigualdad, inseguridad o falta de expectativas son alguno de los motivos que no nos supone mucho esfuerzo imaginar.

Pero hay otros motivos no tan facilmente asumibles por la conciencia del Viejo Continente y que quedan camuflados bajo un manto de cinismo.

Me refiero, por ejemplo, a la barbarie que supone el goteo de muertes y deseperación que provocan las bombas de racimo.

Esta bitácora quiere hacerse eco de la campaña que, ante la posición de España en el proceso de regulación de este armamento, persigue ejercer la suficiente presión para que la posición española sea inequivocamente contraria a su uso.

La campaña ha sido promovida por Francisco Polo en su blog Cosas de la Diplomacia, en el que se puede encontrar toda la información al respecto.

Yo llegué a ella por medio de Algarabía, que aporta, además, enlaces más que interesantes para entender la extensión del tema.

En cuantas ocasiones el verdadero efecto o motivo para que la gente abandone sus hogares, familias y países no es un "efecto llamada" sino un "efecto huida".

6 comentarios:

algarabia dijo...

Magnífico el post, José Luis. Y excelente que se recuerde lo ligada que está en muchos casos la inmigración a los conflictos bélicos, aunque los gobiernos hayan convertido en papel mojado el derecho a asilo. El otro día leí que Siria había acogido a medio millón de iraquíes, Estados Unidos, causante del genocidio, a 500. Da que pensar.

Un abrazo.

June Fernández dijo...

Unirme a la campaña es una de mis tareas pendientes en el blog. A ver si mañana lo pongo. Terribles las bombas de racimo (que España exporta, por cierto) y terrible que nuestro país apenas acoja a personas refugiadas. Muy interesante la comparación de Siria y EEUU que ofrece Algarabia.

Jluis dijo...

Gracias por vuestros comentarios Algarabía y June.

Durante tres años trabajé con solicitantes de asilo y personas refugiadas. Es mucho lo que cabe contar sobre lo humillante de un procedimiento que tiene como punto de partida la duda y como aliado el tiempo de espera de la resolución.

La frontera entre quién huye del conflicto y la persecución, y quién lo hace de la falta de futuro y el hambre es mucho más estrecha de lo que imaginamos. Incluso para quién lo sufre.

Un abrzte.

Martín Bolívar dijo...

Un post excelente. No sólo deberían estar prohibidas las bombas de racimo, debería prohibirse la fabricación de armas de todo tipo. Hay mucha hipocresía internacional.

Guillermo Pardo dijo...

Es una cuestión difícil tomar la decisión de dejar de fabricar armamento, aunque yo, personalmente, estoy a favor. Pero... ¿sabemos cuántos miles de personas y familias viven a costa de esa industria? Es un dilema, lo sé, que plantee este discurso en plan empresario armamentista. Sin embargo, creo que habría que empezar por planificar una reconversión del sector para garantizar el futuro de esas personas (¿necesita el mundo para desheredados e inmigrantes de fortuna?) antes de cerrar fábricas y provocar más miseria. En fin, que el temita se las trae. Saludos

Jluis dijo...

Yo, sin embargo, ni me planteo tanto ni tan calvo. La prohibición de fabricación de todo armamento sería el más allá.. una utopía visible solo al mirar el horizonte e identificar formas en la bruma...

... las implicaciones económicas y laborales suponen un mirar mas específico. Aquí tratamos de abrir camino entre las formas de ese brumoso horizonte.

Sin embargo, en el aquí y el ahora, hay un tipo específico de armas (sin entrar a valorar todas en su conjunto) que generan unas consecuencias a corto, medio, y largo plazo que, perdonar la expresión, se salen de madre.

Son una hipoteca para la esperanza de quienes las sufren. Son una forma, otra más, de utilizar a la población civil y su desesperación como arma.

Pero tenéis mucha razón, hay mucha hipocresía y es un tema que se las trae.