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martes, 24 de julio de 2007

citas sobre la identidad

Tratando de ahondar en el tema de la identidad me encuentro en Tiempos Interesantes un post del que no me resisto a extraer lo siguiente.

"La discriminación (...) Genera (en quién la sufre) mecanismos de defensa a veces contraproducentes, alimenta los guettos, reproduce sentimientos de victimización y de rabia, ansias de revancha, separación intergrupal; construye fronteras invisibles y coadyuva al refugio en identidades ficticias, inadaptadas, re-construidas por oposición." ( negritas y paréntesis son cosa mía)

No se si se puede decir mejor.

Esto me lleva de nuevo, a recoger lo dicho por Manuel Castells. De las entrevistas que concedió a Mayte Pascual, es este texto:

"La identidad de resistencia se construye como trinchera de defensa cuando se siente una exclusión, y son las más fáciles porque en la resistencia todo el mundo se une, pero más complicadas también para tender puentes porque en la resistencia se ve al otro como una amenaza, ..."

y hablando de la integración de los nuevos inmigrantes:

"es muy importante que esta inclusión en la ciudadanía no se haga obligando a la destrucción de las identidades originarias porque eso empezaría a crear nuevas minorías culturales que en su momento se establecerán o reaccionarán con revuelta y con identidades de resistencia"

Creo que estos textos dan una idea del papel central que el sentimiento de identidad tiene en muchos de los procesos sociales que estamos viviendo tanto a nivel nacional como internacional.

Y, lejos de considerar que el único motivo de respeto a las identidades ajenas sea evitar el conflicto, si creo que entendiendo el material con el que están hechas esas "fronteras invisibles" podemos llegar a evitar que se levanten.

imagen (Licencia CC): http://www.flickr.com/photos/confusedvision/230719178/

4 comentarios:

June Fernández dijo...

En cuanto pasamos una semana de turistas en cualquier sitio del mundo hablamos más euskera, catalán o gallego que nunca, nos pirramos por comer tortilla de patatas y nos volvemos loc@s si escuchamos música de Bisbal, jotas o flamenco. En cambio, no entendemos que personas que han tenido que abandonar su país para siempre, de manera dramática, dejando todo en él, para venir a un país hostil que le discrimina, criminaliza y repatria, necesiten cobijarse en una comunidad en la que la sensación de desarraigo no sea tan insoportable.

No sé porqué cuesta tanto entenderlo. Mi palabra preferida es desde hace tiempo empatía. ¿Tan deshumanizad@s estamos como para no podernos poner en el lugar de quién vive ese proceso, por el que pasaron nuestros antepasados? Porque recordemos que Estados Unidos y América Latina están plagados de frontones, euskal etxeas y demás. ¿Se nos acusaba a los vascos de formar guetos?

El mes pasado un colombiano asesinó a una compatriota en una discoteca bilbaína. Los autóctonos echan la culpa a la inmigración y al ocio latinoamericano. Los colombianos denuncian que la policía municipal está compuesta por una panda de inútiles que no actuó ante las reiteradas denuncias de los dueños de la discoteca, que tenían que expulsar al individuo cada sábado. Me parece mucho más lógica esa lectura.

Lograr el equilibrio entre conservar unas identidades culturales que benefician a tod@s (porque luego bien que nos gusta comer kebab, bailar bachata y vestir kimonos) y evitar la formación de guetos es difícil pero creo que ayudaría mucho una actitud más comprensiva y acogedora porque, como dices, a mayor discriminación mayor necesidad de atrincherarse.

Jluis dijo...

Si, realmente la empatía es un bien escaso cuando se trata de interculturalidad. En la UNED se ha hecho un estudio sobre el tema y sobre como potenciarla del que tengo que escribir algo un día

En todo caso, a mi cuando se habla de "tendencia al aislamiento" y de que "no se quieren integrar" siempre me acuerdo de las "casas de España, de asturias, galicia,..." que hay repartidas por el mundo y en las que se compartían nostalgias y vinos.

Un saludo.

Guillermo Pardo dijo...

Es muy curiosa la cuestión identitaria. El símil de June turístico está muy bien y tan real como la vida misma. Es como el amor, no reparamos en él cuando lo tenemos y lo añoramos cuando no lo tenemos o está lejos. Entonces necesitamos construir casas a modo de altares para adorarlo. Quienes vagan por el mundo en busca de dignidad hacen lo mismo, pero recelamos cuando construyen su casa dentro de "nuestra" parcela. No sólo somos poco empáticos, sino desmemoriados. Saludos.

Jluis dijo...

E igual que con el amor, la cuestión identitaria implica una alteración de la perspectiva sin igual. Lo que pasa es que en el primer caso produce una apertura incondicional al otro, y una constatación de nuestra debilidad o vulnerabilidad elegida, y en el segundo caso produce cerrazón y complejo de atalaya.

Un abrazo.